Capítulo 3: Atacados por una horda de zombies

Las tácticas infalibles para evitar a los estafadores en tu viaje

¡Hola, viajero/a!

Esta semana os traemos una historia de la que seguro os sentís identificados. Recuerda que cada semana os enviamos una anécdota NUNCA ANTES CONTADA con una moraleja final y consejo viajero que podéis utilizar. Si quieres leer capítulos anteriores, puedes hacer clic aquí.

En la Newsletter de hoy:

Lo que nos ocurrió en Asia - Capítulo 3: Atacados por una horda de Zombies

En la última newsletter (si no la has leído haz clic aquí), os contábamos que estábamos volviendo en speedboat desde las islas Gili hacia nuestra habitación “con fastasmas” en la ciudad de Ubud, Bali. Bien, esta newsletter se remontará al momento en el que bajamos de ese dichoso barco/discoteca.

Después de unas dos horas y media de viaje, se empezó a divisar en el horizonte la isla de los dioses. El speedboat bajó, al unísono, la velocidad a la que iba junto al volumen de la música y la gente se empezó a preparar para bajarse, aunque todavía no estábamos ni siquiera cerca de la costa.

Una situación parecida a la que se produce cuando aterriza el avión: todo el mundo se desespera por bajar, empujones, malas caras y nerviosismos. Para que, al final, te los cruces otra vez a todos en la cinta donde recoges el equipaje… Nosotros, por supuesto, esperamos a que todo se calme para bajar tranquilamente. 

El speed boat por dentro

Cuando salimos a la proa, la escena era digna de una película: los primeros momentos se relacionaban más con una película de humor… pero muy poco tiempo después, sin duda, se transformó en una peli de terror. Intentaremos ser lo más detallados posibles.

Por la proa y la popa habían chicos de la tripulación bajando todo el equipaje de los pasajeros. En este caso, “bajando” significa “revoleando”, para ser más específicos. Pero esto no era lo que nos llamó la atención, pues es algo que habíamos visto muchas veces antes. Lo que captó al instante nuestras miradas fue la cantidad desorbitada de gente que nos estaba esperando al bajar, todos gritando y tratando de llamar tu atención de la forma más exagerada que te puedas imaginar.

Literalmente, parecían la “Barra brava” o los “Ultras” de un equipo de fútbol que acababan de ver a sus jugadores salir al campo de juego a ganar la Champions League. Para colmo, teníamos que salir del barco por una estrecha escalera de roca ascendente que, por supuesto, estaba ubicada justo en el medio de toda esta gente. NO HABÍA ESCAPATORIA.

No mentimos cuando os contamos que, al subir por esa escalera, sentimos lo que debe experimentar un jugador de Boca Juniors cuando sale a la Bombonera. Hasta llovían papelitos por todos lados… no de color azul y oro como los de Boca, si no que en realidad eran de publicidad de taxis con números de teléfono y fotos de furgonetas que aseguraban ser tu conductor para tu próximo destino.

Así luce el puerto de Padang Bai libre de zombies

Hasta aquí la verdad que todo fue una situación surrealista que nos estaba hasta divirtiendo, por lo rocambolesca que resultaba toda la situación. Estábamos despreocupados porque cuando compramos el billete del speedboat de vuelta en las islas Gili, ya teníamos incluido el transporte terrestre hasta el centro de Ubud. Pero la verdad es que no sabíamos con certeza si nuestro traslado lo iba a hacer un taxi privado, una furgoneta o un autobús. Por lo que, mientras estábamos esperando a que bajaran nuestras mochilas, ignoramos a todos aquellos que nos querían convencer para que vayamos con ellos.

Una vez con todo nuestro equipaje sano y salvo, nos dirigimos hacia la salida en búsqueda de la empresa con la que habíamos reservado el trayecto hasta Ubud. En este momento, la situación ya se había transformado de divertida a un poco agobiante, pues íbamos caminando con muchas personas que nos rodeaban, gritando que teníamos que ir sí o sí con ellos. ¡En nuestras cabezas eran zombies en búsqueda de la comida del día! (También cabe aclarar que era la primera vez que hacíamos este trayecto y que éramos relativamente novatos en todas estas cosas, ya que no llevábamos ni un mes de viaje).

Incansablemente, nos siguieron preguntando a donde íbamos hasta que, por hartazgo y por no localizar a donde teníamos que ir, les dijimos de forma dubitativa que nos dirigíamos a Ubud. Aquí apareció uno de los zombies más inteligentes, que con toda convicción nos dijo que teníamos que ir con él. Nosotros nos miramos extrañados y le mostramos el billete que teníamos. Lo miró rápidamente y nos volvió a reafirmar que teníamos que ir con él. Nos convenció.

Empezamos a caminar con él y todos los demás “zombies” nos dejaron de seguir, por lo que creíamos haber dado con el “zombie” correcto. Cuando llegamos a la zona de los coches, nos llevó a un lugar apartado entre medio de las furgonetas que estaban aparcadas y nos dijo lo siguiente: “El billete que tenéis os va a llevar hasta Ubud, pero antes tendréis que pasar por cuatro ciudades más, por lo que seguramente tardaréis unas cinco horas hasta llegar a Ubud”

Imaginaros nuestras caras de desconcierto. Nosotros teníamos muy en claro que habíamos pagado un trasporte de vuelta directo a Ubud, sin paradas intermedias ni aeropuertos ni nada. Conocíamos la isla y sabemos que en una hora y media como mucho ya tendríamos que estar duchándonos en nuestra habitación (o en nuestro caso, escuchando fantasmas).

Distancia real entre Ubud y Padang Bai

Al ver nuestra caras de que algo no nos cuadraba, él se adelantó a lo que le íbamos a decir y nos dijo que, si pagábamos unos 15 euros más por persona en ese mismo momento, nos “ahorraría” el comernos 4 horas de viaje y nos llevaría a un bus que va directo a Ubud.

En ese momento estallamos en cólera, y le empezamos a gritar que en vez de 15 euros le íbamos a dar 15 hostias con la mano abierta por tratar de estafarnos (en realidad somos un amor xP). Al ver que la situación se le estaba yendo de las manos, nos derivó a un nuevo “zombie” y desapareció entre la multitud (seguramente para tratar de estafar a alguien menos avispado que nosotros).

El nuevo “zombie” sin mediar saludo alguno nos dijo que teníamos que pagarle 15 euros para ir directamente a Ubud, la misma historia que el otro. Ya hartos de todo, lo mandamos a “freír churros” y empezamos a caminar muy enojados tratando de encontrar nuestro verdadero transporte. Después de cruzarnos con un par más que nos querían timar, se acercó un alma caritativa al que le mostramos nuestro billete y nos llevó POR FIN hasta nuestra verdadera furgoneta.

Cuando entramos y nos sentamos, empezamos a hablar con los demás pasajeros sobre el caos vivido y lo bueno fue encontrar que a todos les habían dicho lo mismo: que la furgoneta iba a 4 lugares antes que a Ubud y que si no pagaban de más iban a tardar cinco horas en llegar.

Finalmente, la furgoneta correcta se llenó, arrancamos el viaje y se terminó la “invasión zombie”, no sin antes dejarnos una gran enseñanza que nos ayudaría para el resto de nuestro viaje por todo el Sudeste asiático.

Moraleja y Aprendizaje de la Historia

De todo se aprende en esta vida, así que aquí va nuestra moraleja y aprendizaje viajero sobre la situación que esperamos os ayude ▽

Si has viajado mucho por el mundo, sabrás que, el hecho de llegar a un nuevo sitio, muchas veces tiene sus dificultades. Para nosotros la peor es muy clara: ¿Cómo llego hasta mi hospedaje sin que me timen en el camino?

Muchas veces llegarás a un nuevo lugar, reventado de un viaje largo, con muchas ganas de llegar a tu hotel a ducharte y relajarte… y te encontrarás con estos “zombies estafadores” que te dirán una y mil mentiras para sacarte más dinero de la cuenta.

Después de muchos momentos como este, aprendimos las técnicas infalibles para que no nos timen:

  • La seguridad en tus movimientos es clave: ellos identifican a su presa a kilómetros de distancia, al igual que lo hace un tiburón blanco con una gota de sangre en el medio del océano. Cuando llegues a un sitio nuevo, no te muestres inseguro o dudoso (aunque por dentro obviamente lo estés). Si te quieren estafar diles que no es tu primera vez en la ciudad, o que vives allí y que sabes lo que cuestan las cosas. La mayoría te dejará tranquilo al instante e irán a por otra presa.

  • Esta es, para nosotros, la más eficaz de todas. Atentos. Alguna que otra vez os vais a encontrar sol@s contra muchos “zombies estafadores”. Sois unas presas fáciles. Ellos son más y te van a insistir de sobremanera hasta que caigas. Alguno que otro se pondrá cansino por demás y es aquí cuando debes sacar el arma infalible que te enseñaremos ahora: nosotros hacemos el papel de “poli bueno, poli malo”.

    Si sois dos, uno tiene que fingir ponerse muy enojado y levantar la voz (siempre dirigiéndote a tu compañer@, nunca a ellos) como haciéndoles entender a los zombies que sabes que te están tratando de timar. El otro, tiene que ser el que intente dialogar. Obviamente siempre en español, para que no te entiendan lo que estás diciendo (escuchar a una persona enojada en otro idioma da a parecer que está aun más enojado). En nuestro caso, el poli malo es Mati. Nos miramos y sabemos que es el momento de entrar en acción. Da igual lo que digas, muchas veces me ponía a gritar cosas sin sentido, como “qué lindo que es ese árbol” o “qué ganas de comerme un bocata de jamón y queso ahora mismo”, da igual mientras suenes enojado. Te dejarán en paz al instante.

    Si viajas solo te será más difícil hacer este papel digno de un Oscar, pero puedes hacer lo mismo diciendo cosas al aire en tu idioma y alejándote del meollo de “los zombies estafadores”.

  • Si tu viaje es por lugares en los que funcionan apps como Grab o Gojeck, siempre te ayudarán en estos momentos. Si puedes, aléjate un poco de donde te dejó tu transporte y pide un transporte con ellos. ¡Pero OJO! Que a veces hay “mafias” que no dejan entrar a los taxis de Grab o Gojeck a muchos metros a la redonda.

    Si te pasa esto, igualmente puedas usar la APP de Grab para que no nos estafen. ¿Cómo? Muy fácil: pones la ruta hasta tu hotel, le muestras el precio que te da y les dices que pagarás sólo ese monto de dinero, ni un céntimo más. Alguien siempre te lo aceptará y podrás llegar a tu destino de forma tranquila.

Hasta aquí la newsletter de hoy, esperamos que nuestros consejos os ayuden a evitar malos tragos en el futuro. La semana que viene toca una de las anécdotas más duras que nos tocó vivir, no solo en nuestro viaje de 20 meses por el Sudeste asiático, si no que también de toda nuestra vida.

¡Os esperamos!

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